Mat 7: 7-11 nos enseña cómo debe ser nuestro comportamiento: no solo con respecto a Dios, sino también como una actitud ante la vida.
Pedid
Pidamos a Dios, pues es nuestro Padre. El hecho en sí de pedir, implica varias cosas: primero, la aceptación de nuestra necesidad y falta de recursos propios para obtenerla; segundo, la humildad necesaria para reconocerlo y pedírsela al Señor; tercero, el Señor conoce nuestras necesidades, pero aun así, nos enseña a pedirle, y no solo a pedirle, sino a continuar pidiéndole. Es una actitud continua de nosotros ante Dios.
Dios lo puede todo, y sin Él, sólo estaríamos confiando en nuestras propias fuerzas, ignorando que pueden oponérsenos fuerzas superiores a nosotros. El mundo espiritual es real, Cristo nos lo mostró. Al pedirle, le estamos solicitando algo y Él nos da y nos protege.
Buscad
Pero Dios no nos está diciendo que con pedir basta, espera una actitud activa de parte de nosotros; la de empezar a movernos y buscar cómo conseguir lo que necesitamos. Si asumimos dicha actitud, Él encauzará nuestros esfuerzos y encontraremos lo buscado.
¿Al primer intento? Seguramente no, pues el sentido del vocablo «buscad», va como el de «pedid»: continuar buscando. Es decir, no debemos desmayar al primer obstáculo, sino persistir en el empeño, contarle a Dios cómo nos está yendo, pedirle guía y apoyo. Lo que no debemos hacer es desistir del esfuerzo ni dejar de perseverar.
Llamad
Pero Dios también nos enseña que nuestra actitud debe ser aún más activa de lo que implica «buscad». Hemos de vencer la timidez y los temores para ponerle fe al asunto. No debemos conformarnos solo con buscar diligentemente la forma de obtener lo necesitado, sino que hemos de reunir valor, táctica y diligencia para llamar a las puertas que Él nos muestre.
Nos pide humildad para con Él, pero valentía para ir a tocar puertas. ¿Qué puertas? Tal vez sea necesario llamar a puertas de familiares, o de empresas, o del gobierno, o de ONGs; lo que sea necesario.
En otras palabras, si eres tímido, vas a dejar de serlo; a eso estás llamado. Vas a empezar a ser no solo eficiente, sino eficaz en lo que haces, pues Dios estará contigo. «Todas las cosas cooperan para bien de los que aman al Señor».
¿Entonces voy a llenarme de cosas porque le pediré al Señor y obtendré todo lo que quiero?
Tranquilízate, con calma. Si eres cristiano, sabes que estás caminando por una senda de santidad, guiado por el Espíritu Santo. Sabes —como lo dijimos en nuestra publicación «Tesoros en el Cielo»— que no estás buscando riquezas para darte gustos egoístas, sino aprendiendo a confiar cada vez más en el Señor, quien guía tus pasos.
Esos deseos desordenados que tenías ya no tienen tanto poder sobre ti, y cada vez tendrán menos. Si eres cristiano, «todo lo que quieres» irá cambiando con el tiempo, porque tú, tu mente, tu forma de pensar y tu forma de percibir e interactuar con Dios estarán siendo transformadas.





