6. La Regla de Oro

¿Jesús nos indica la forma de obtener algo de los demás?

¿Será que si nos portamos lo mejor posible con demás, recibiremos el mismo trato?

Así como ya antes Jesús nos hablaba de la necesidad de transformar nuestra mente para que pudiéramos amar a nuestros enemigos, Mat 7:12 nos dice que esa es el estándar sobre cómo debemos tratar a los demás.

No debemos esperar el mismo comportamiento a cambio. No obstante, estudios sobre el principio de la reciprocidad (destacada por Robert Cialdini), las neuronas espejo y contagio emocional y el efecto pigmalión, entre otras, nos llevan a pensar que es muy posible que recibamos dicho trato a cambio. Se cosecha lo que se siembra.

¿Y siempre funciona?

No. Así como hay gente de centro, la hay de derecha y de izquierda; así como hay miedosos, los hay valientes; así como hay ladrones, hay honrados.

Tal vez alguien piense: qué bueno que el profesor tenga hoy buen corazón y nos suba 1 punto a todos en el exámen. Tal vez piense que nadie se opondría a eso, pero puede haber alguien con un sentido de la justicia muy alto, acompañado de un espíritu competitivo al que no le guste mucho la idea.

Entonces no, no siempre funciona; también puede haber gente psicológicamente alterada que quiera aprovecharse de tu buen corazón; créeme, las hay, y no son pocas.

Pero así como Dios hace llover sobre malos o buenos, ese es el estándar para nuestro comportamiento con los demás. Si detectamos que a alguien no le gusta tu comportamiento en determinada cosa, pues absténgase de tenerlo con esa persona.

De eso se trata, de dar siempre lo mejor de nosotros a los demás. ¿Cómo sabemos qué es lo mejor? ¡Pues mira que te gustaría recibir a ti y haz eso!

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