6. El Nuevo Pacto

Al haber sido salvos por el sacrificio de Jesucristo en la cruz, hemos ingresado al Nuevo Pacto (Mateo 26:28, Lucas 22:20, 1 Corintios 11:25).

¿En qué consiste el Nuevo Pacto?

  • Una transformación interna: La Ley ya no está grabada en unas tablas de piedra, sino dadas en la mente y escrita en el corazón del creyente (Jeremías 31:31-34). Por eso Jesús enseñó en El Sermón del Monte, que la Ley jamás pasaría, hasta que todo se haya cumplido. Y Él la cumplió por nosotros.
  • Un perdón total y definitivo: Cristo limpia la consciencia y otorga redención eterna de los pecados (Hebreos 9:12, 10:14-17).
  • Acceso directo a Dios: Ya no hay intermediarios humanos; Jesús es el único mediador y nuestro Gran Sumo Sacerdote (Hebreos 10:19-22).

¿Somos acaso marionetas?

No. No, ¡para nada! Juan 8:31-32 nos muestra cómo se desarrolla esta transformación en nosotros. Dios mismo nos conduce a la verdad, y es esta verdad la que motiva un cambio interno duradero que nos libra de la esclavitud del pecado, algo que la pura voluntad humana jamás podría lograr. Esta verdad se manifiesta sólo en la comunión con Dios (Juan 8:36).

Aunque no comprendamos del todo la profundidad del trabajo que Dios realiza en nosotros, el fruto es evidente: desde que llegamos a Él arrepentidos, queremos saber más de Él y seguirlo. Cuando caemos y pecamos, nos duele, nos duele en el alma, lo que nos lleva no solo a pedir perdón, sino a buscar fortaleza para no volver a caer.

Cuando vamos entendiendo la naturaleza del pecado y cómo nos ataca, tomamos medidas. Nos volvemos cada vez más concientes de nuestra necesidad de estar conectados y en comunión con Dios, pues comprendemos que solos no vencemos de manera permanente.

Así que un cristiano verdadero no ama el pecado. Todo creyente desea, de manera voluntaria responder a la obra santificadora del Espíritu Santo. Esta obra no es inmediata sino progresiva, como dice la Escritura en Proverbios 4:18.

Imagina el Nuevo Pacto como una universidad

En esta analogía, las materias no las dictan profesores humanos —quienes son solo instrumentos o auxiliares—, sino el Espíritu Santo (2 Tesalonicenses 2:13, 1 Pedro 1:1-2, 2 Corintios 3:18, Gálatas 5:16, 22-23). El pensum tampoco es rígido, sino adaptado a cada creyente, y su duración abarca toda la vida. Sin embargo, ten la seguridad de que, por la gracia de Dios, te vas a graduar.

Tampoco puede ingresar pues es imposible falsificar los requisitos. El exámen de admisión es el arrepentimiento y la fe genuina. De nada sirve aparentar ante los demás, presumir un título o incluso liderar una iglesia; el Espíritu Santo escudriña el corazón y evalúa las verdaderas intenciones. Las lecciones de esta «universidad» solo las reciben los verdaderos creyentes que desarrollan una vida de comunión con Dios.

Fuimos salvos siendo aún pecadores.

¿Recuerdas que fuimos salvos cuando aún éramos pecadores? Pues como ya lo has venido entendiendo, el objetivo del Nuevo Pacto no es dejarte allí, sino llevarte a vencer el pecado (Romanos 8:13, Romanos 6:14, 2 Corintios 5:17).

  • La gracia no es una licencia para pecar, sino el poder divino para no hacerlo.
  • La Ley deja de ser una exigencia externa y pasa a ser un deseo interno impulsado por el Espíritu Santo.
  • El perdón de los pecados, obtenido por Jesucristo en la cruz, es el inicio (Justificación); la victoria sobre las obras de la carne, es el proceso del Nuevo Pacto obrado por el Espíritu Santo (Santificación).

Nuevas publicaciones

Te invitamos a que veas nuestra nueva serie de publicaciones sobre «El Sermón del Monte».

Más adelante seguiremos con la Síntesis de la doctrina cristiana, de la cuál «El Evangelio» es la primera parte. En una próxima publicación: SÍNTESIS DE LA DOCTRINA CRISTIANA – PARTE 2. MÁS ALLÁ DEL RESCATE, veremos algunos regalos que Dios tiene para sus discípulos.

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